Es fácil pensar, que existe alguien perfecto, una persona sin vueltas, sin problemas, sin caricias, sin amantes, y sin equivocaciones.
Es difícil, encontrarlo.
Es fácil encontrar a una persona totalmente imperfecta, con mil errores, mil problemas, mil amoríos y muy complicada en sí.
Y así de fácil, con toda la imperfección, puede amarte, desearte, besarte, tocarte, extrañarte, y ser más perfecto de lo que parece.
Buscamos la perfección, y no nos damos cuenta que la perfección, en nuestro mundo, es la imperfección pura. Es fácil querer a alguien quien te quiera, a fácil ver que quien te quiere, te cuida, te protege, y no de que te hagan daño. Es fácil darte cuenta que quien te quiere, te valora; Y que más allá de ser la persona que amas, tiene que ser tu amigo, tu consejero, tu hermano, todo.
Tiene que ser ESA persona que te acompaña a todos lados y sabe todo sobre vos, es cómplice de tus macanas, es la razón de tus risas, de tus llantos, y de todos los momentos que pasas junto a él.
Lo difícil: es valorar lo que tienes cuando LO TIENES, y no valorarlo: cuando ya NO está.
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